Los mirobrigenses previenen sus catarros con las gargantillas y en Serradilla del Arroyo recuperan, tras 18 años, la Danza del Paleo de San Blas

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Danzarín del Paleo de Serradilla del Arroyo anudándose la Gargantilla de San Blas
Muchos de los pueblos de Salamanca se han encomendado  con motivo de la festividad de San Blas a las tradicionales gargantillas bendecidas, como ritual para prevenir los catarros del invierno.
Se trata de una tradición que se mantiene viva especialmente en los pueblos del oeste de la provincia, en comarcas como las de Ciudad Rodrigo y Vitigudino.
En el monasterio Premonstratense de La Caridad de Ciudad Rodrigo se han bendecido esta  15.000 gargantillas, que han sido vendidas a los devotos.
En este monasterio, situado a las afueras de Ciudad Rodrigo y que durante la Guerra de la Independencia fue el cuartel general de las tropas de Napoleón, la bendición de las gargantillas se celebra desde 1493.
En otros municipios como Serradilla del Arroyo, Corporario de la Ribera o en la propia capital salmantina también es tradición que miles de personas acudan a la iglesia para rendir culto al santo y colgarse la tradicional gargantilla.

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Danza del Paleo de Serradilla del Arroyo
En Serradilla del Arroyo, los vecinos del pueblo ha recuperado la tradicional Danza del Paleo, una manifestación guerrera de origen vetón que no se había vuelto a bailar por San Blas desde hace 18 años.
También han vivido con mucho fervor la tradición de San Blas en la aldea salmantina de Serranillo, donde las mujeres se arrodillan en el templo para que San Blas, en andas, pase por encima de ellas.
Durante la procesión, un vecino del pueblo no para de preguntar a gritos: "¿Quién es el devoto que quiere llevar a San Blas?", para que así se acerquen los vecinos, den un donativo y porten al santo por las calles de esta localidad de apenas cincuenta vecinos.
Entre las localidades salmantinas que profesan también devoción a San Blas figuran Mogarraz, Peralejos de Abajo, La Fregeneda o Villavieja de Yeltes.
San Blas (Blas de Sebaste) fue médico de la región turca de La Capadocia en el siglo IV, donde los cristianos practicaban su religión escondidos en cuevas volcánicas.
Aseguran los devotos que San Blas libró a un niño de ahogarse con una espina y, de ahí, el recuerdo de las gargantillas. 

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Venta de gargantillas en La Caridad

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Julio El Serrano (2izq) con los del Paleo, el cura y el alcalde de Serradilla del Arroyo