Opino, que no sentencio

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 El espíritu sigue vivo


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Ya desde la constitución de las comisiones de Reina y Damas del Carnaval, cuando el grupo municipal de Izquierda Unida pidió la supresión de dicha Institución, se avecinaba tormenta. Sus argumentos eran tan “puros” como que la Corte de Honor del Carnaval Mirobrigense “representa a la mujer como un mero objeto, casi con un sentido decorativo”, una Institución “nacida del machismo y denigrante para la mujer” e incompatible con un municipio que desarrolla medidas para la igualdad.

Desde luego no puedo hacer una valoración puramente subjetiva del asunto, ya que no he participado directamente y desde dentro en los actos oficiales de nuestro Carnaval, pero he de decir que en mi casa, la Institución de la Corte de Honor ha estado muy presente desde que mi madre fuese Reina de nuestro Carnaval allá por el año 1976. Lógicamente no tengo la experiencia vivida en mi familia en aquel momento, si no sólo decenas de fotografías que cuentan la ilusión de una chica de 17 años y el orgullo que expresaba la mirada de mis abuelos, muy lejos de los motivos esgrimidos por quienes quieren acabar con esta Tradición mirobrigense, que incluso llegan a ofender a quien basándose en el respeto, la admiración y el cariño encuentran en la mujer mirobrigense la mejor imagen para representar a todos los ciudadanos en los actos de Pre-Carnaval y del propio Carnaval.

He querido preguntar a varias chicas que han formado parte de la Corte de Honor del Carnaval de Ciudad Rodrigo para que me contaran su opinión a cerca de lo que significó para ellas ser Reina o Damas del Carnaval del Toro y ni una sola mencionó nada que no fuera bueno, o incluso magnífico diría yo, de su experiencia vivida ese año. Pero me quedo con las palabras que publicó una buena amiga mía hace pocos días sobre lo que supuso para ella ser Reina del Carnaval; “No fui capaz de pronunciar palabra del disgusto que tenía, porque había llegado el momento final de una de las mejores experiencias que he vivido, el punto y final de una gran historia. Y es un auténtico honor, lo digo como lo siento, haber tenido ese papel en algún momento de la historia de Ciudad Rodrigo, porque se trata de una de las cosas que guarda la más pura esencia de lo que significa algo tan grande como ser farinato. Podemos ser distintos en muchos aspectos, pero ante todo somos farinatos y eso hay que llevarlo con mucho orgullo. De ahí la importancia de proteger tradiciones tan NUESTRAS como esta.”

Cuando el domingo leí en este diario digital que varias mujeres se habían ofrecido para acompañar al pregonero del Carnaval del Toro de este año, sentí que muy buena parte de la Juventud de Ciudad Rodrigo no está para nada de acuerdo con los argumentos de Izquierda Unida, que la ilusión y el compromiso con las costumbres mirobrigenses no decaen, que el espíritu  mirobrigense sigue vivo.